Trastorno Cognitivo Mayor y Leve Asociado a Epilepsia

El trastorno cognitivo mayor es definido en el DSM V en pacientes con evidencias de un declive cognitivo significativo comparado con el nivel previo de rendimiento en uno o más dominios cognitivos (atención compleja, función ejecutiva, aprendizaje y memoria, lenguaje, habilidad perceptual motora o cognición social).
La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a personas de todas las edades. En el mundo hay aproximadamente 50 millones de personas con epilepsia. Cerca del 80% de los pacientes proceden de regiones en desarrollo.

En la Actualidad, no existe un una entidad nosológica que describa a los distintos tipos de trastornos cognitivos que pueden presentar los pacientes con epilepsia a lo largo de su vida, así como específicamente con la evolución crónica de la enfermedad. Sin embargo, en la practica clínica nos encontramos con pacientes que presentan déficit uni o multidominio de las funciones cerebrales superiores que dificultan o no sus habilidades cotidianas.
Se propone entonces, una revisión crítica a cerca de las definiciones alcanzadas en la actualidad con respecto a los déficit cognitivos en este grupo de pacientes, para definir al trastorno Neurocognitivo en los procesos epilepticos como una entidad nosológica y sindromática propia.
Abstract:

Keywords: Neurocognitive Disorder, Epilepsy, cynical approach

The greater cognitive disorder is defined in DSM V in patients with evidence of significant cognitive decline compared to the previous level of performance in one or more domains cognitive (complex attention, executive function, learning and memory, language, ability perceptual motor or cognition social).
Epilepsy is a chronic neurological disorder that affects people of all ages. Worldwide, approximately 50 million people with epilepsy. About 80% of patients come from developing regions.
In the news, there is no a nosological entity that describes the different types of cognitive disorders that may occur in patients with epilepsy throughout his life, and specifically chronic disease progression. However, in clinical practice we find patients with unilateral or multidomain deficits of higher brain functions that make it difficult or not their everyday skills.
We propose then a critical review about definitions reached today regarding cognitive deficits in this group of patients, to define the Neurocognitive disorder in epileptic processes as a disease entity and own syndromatic.

El trastorno cognitivo mayor es definido en el DSM V en pacientes con evidencias de un declive cognitivo significativo comparado con el nivel previo de rendimiento en uno o más dominios cognitivos(atención compleja, función ejecutiva, aprendizaje y memoria, lenguaje, habilidad perceptual motora o cognición social) basada en:
1. Preocupación en el propio individuo, en un informante que le conoce o en el clínico, porque ha habido un declive significativo en una función cognitiva y 2. Un deterioro sustancial del rendimiento cognitivo, preferentemente documentado por un test neuropsicológico estandarizado o, en su defecto, por otra evaluación clínica cuantitativa. Los déficits cognitivos deben interferir con la autonomía del individuo en las actividades cotidianas (es decir, por lo menos necesita asistencia con las actividades instrumentales complejas de la vida diaria, como pagar facturas o cumplir los tratamientos). Los déficits cognitivos no ocurren exclusivamente en el contexto de un síndrome confusional, y los déficits cognitivos no se explican mejor por otro trastorno mental (p. ej., trastorno depresivo mayor, esquizofrenia, etc).

Asi mismo, define al trastorno Neurocognitivo Leve en pacientes con evidencias de un declive cognitivo moderado comparado con el nivel previo de rendimiento en uno o más dominios cognitivos (atención compleja, función ejecutiva, aprendizaje y memoria, lenguaje, habilidad perceptual motora o cognición social) basada en la Preocupación en el propio individuo, en un informante que le conoce o en el clínico, porque ha habido un declive significativo en una función cognitiva y un deterioro modesto del rendimiento cognitivo, preferentemente documentado por un test neuropsicológico estandarizado o, en su defecto, por otra evaluación clínica cuantitativa. Los déficits cognitivos no deben interferir en la capacidad de independencia en las actividades cotidianas (p. ej., conserva las actividades instrumentales complejas de la vida diaria, como pagar facturas o seguir los tratamientos, pero necesita hacer un mayor esfuerzo, o recurrir a estrategias de compensación o de adaptación). Los déficits cognitivos no deben ocurrir exclusivamente en el contexto de un síndrome confusional, y no se explican mejor por otro trastorno mental (p. ej., trastorno depresivo mayor, esquizofrenia).

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a personas de todas las edades.
En el mundo hay aproximadamente 50 millones de personas con epilepsia.
Cerca del 80% de los pacientes proceden de regiones en desarrollo.
La epilepsia responde al tratamiento en aproximadamente un 70% de los casos, pero alrededor de tres cuartas partes de los afectados residentes en países en desarrollo no reciben el tratamiento que necesitan.
Los pacientes y sus familias pueden ser víctimas de la estigmatización y la discriminación en muchas partes del mundo.

La epilepsia representa un 0,5%de la carga mundial de morbilidad, una medida basada en el tiempo que combina los años de vida perdidos debido a la mortalidad prematura con el tiempo vivido en situaciones en las que la salud no es plena.
La epilepsia tiene importantes repercusiones económicas por la atención sanitaria que requiere y las muertes prematuras y la pérdida de productividad laboral que ocasiona.
Aunque los efectos sociales pueden variar según el país, la discriminación y la estigmatización social que rodean la epilepsia en todo el mundo son a menudo más difíciles de vencer que las propias convulsiones. Los pacientes con epilepsia pueden ser objeto de prejuicios. La estigmatización de la enfermedad puede hacer que los afectados no busquen tratamiento y se vean identificados con la enfermedad.
En muchos países la legislación refleja siglos de desconocimiento sobre la epilepsia. Por ejemplo:
En la China y la India, la epilepsia es considerada a menudo como motivo para prohibir o anular el casamiento.
En el Reino Unido, la ley que prohibía a los epilépticos casarse no se derogó hasta 1970.
En los Estados Unidos, hasta los años setenta a las personas con ataques se les podía negar el acceso a restaurantes, teatros, centros recreativos y otros edificios públicos.
La legislación basada en normas internacionalmente aceptadas de derechos humanos puede evitar la discriminación y la violación de los derechos, mejorar el acceso a los servicios de salud y aumentar la calidad de vida.

En la Actualidad, no existe un una entidad nosológica que describa a los distintos tipos de trastornos cognitivos que pueden presentar los pacientes con epilepsia a lo largo de su vida, así como específicamente con la evolución crónica de la enfermedad. Sin embargo, en la practica clínica nos encontramos con pacientes que presentan déficit uni o multidominio de las funciones cerebrales superiores que dificultan o no sus habilidades cotidianas.
En la semiología neuropsiquiátrica, a la que debemos agregarle contenido argumental con las valoraciones neuropsicológicas objetivas y con estudios de neuroimágen funcional, encontramos que:
La epilepsia puede evolucionar a un tipo específico de Trastorno Cognitivo Mayor. Parece afectarse primitivamente el curso del pensamiento y posteriormente sus contenidos.Los pacientes van perdiendo agilidad, sus discurso adherentes y vizcosos perseveran e impregnan prolongadamente al psiquismo, perdiendo la fluidez que conduce a la asociación libre y desenvuelta.
Un concepto prevalece, no da paso a los demas, y es exahustiva y tediosamente agotado desde todos los ángulos sin decir nada nuevo. La falta de sucesión de contenidos es reemoplazada por la ampulosidad conceptual y la grandilocuencia vacía de un parlamento escencialmente tautológico.
Esta imposibilidad de los pacientes de agilizar, de operar en forma sintética, de captar relaciones sutiles de las cosas, no permite progresar; no se hacen nuevas y valiosas adquisiciones y el caudal ya existente tiende a borrarse, en parte porque los engramas sufren una verdadera destrucción en el curso de la enfermedad y también porque su utilización es cada vez mas difícil.
El paciente epiléptico se desentrena, usa cada vez menos conceptos, más ceñidos y circunscriptos a la realidades vitales inmediatas. Su horizonte intelectual se achica en la medida que el discurso denso y dificil logra las finalidades propuestas con mayor torpeza y lentitud.
Además, tenemos que destacar las particularidades del estado afectivo, que orientan egoistamente al pequeño mundo de minucias que constituyen su garantía y seguridad personal, desconectandole de la sociedad.
El trastorno Neurocognitivo nunca es es tan profundo como en la mayoría de las otras causas que provocan estos trastornos. Un proceso de aminoramiento existe en todas las personalidades epilépticas confundiendose en concepto de déficit con el de personalidad. Solo una cuestión cuantitativa, con pruebas objetivas como los test neuropsicológicos, permite a veces con propiedad hablar de un verdadero Trastorno Neurocognitivo. El déficit radica en la mayor intensidad de los fenómenos descriptos (borramiento cierto y extenso en los conocimientos adquiridos y torpeza para la aprehensión de nuevos estímulos)
El diagnóstico diferencial con otros estados deficitarios no ofrece dificultades porque la anamnesis recoge siempre datos inequivocos respecto de la crisis.
La constitución enequética se define en el orden físico por lo amorfo, lo indiferenciado, lo sumario y tosco, donde se nota siempre la ausencia de lo que en el conjunto corporal distingue a la personalidad superior: las estructuraciones y contornos corporales mas delicados, la estructura simétrica, la armonia vivaz de un sistema de inervación altamente desarrollado, lo proporcionado y rotundo de una motórica graciosa y matizada.
Psiquicamente la viscosidad del pensamiento es inconfundible. Está determinada en su conjunto por una serie de factores concurrentes: lentitud, perseveración, nivelación de lo fundamental y accesorio, detallismo fatigante, ampulocidad, rebuscamiento, pedanteria, pesadez y falta de espiritualidad.
Si bien cada uno de estos elementos pueden encontrarse aisladamente en diversos cuadros mentales, su reunión es lo característico en la epilepsia y responden al trastorno básico de la adherencia.
El paciente epiléptico es, cuando aparece el déficit cognitivo, inelástico, rígido, carece de soltura y las ideas quedan impregnandole sin seguirse fluidamente por eso abundan en palabras huecas y altisonantes pero no avanzan en conceptos.
Se propone entonces, una revisión crítica a cerca de las definiciones alcanzadas en la actualidad con respecto a los déficit cognitivos en este grupo de pacientes, para definir al trastorno Neurocognitivo en los procesos epilepticos como una entidad nosológica y sindromática propia.
Bibliografia:
Guía de Consulta de los CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DEL DSM V t.m. De la Asociación americana de Psiquiatría (APA)
Pereyra, Carlos R, DEMENCIAS, diagnóstico diferencial, editorial Universitaria, año 1960
Organización Mundial de la Salud, nota descriptiva sobre EPILEPSIA número 999, octubre del año 2012

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